Cayla Wilson: Trágica historia que muestra las incomprensibles consecuencias de conducir drogado

Cayla Wilson, de 19 años era más feliz que nadie cuando se sentó en su Buick blanco y metió las llaves para arrancar su automóvil.

Estaba embarazada de cinco meses e iba de camino a varias entrevistas de trabajo. Con suerte empezaría pronto a trabajar extra como chica de limpieza.

Pero la vida tomaría un giro terrible ese día de abril del año 2010.

Foto: Privat

Lo que Cayla no sabía cuando se sentó en el auto era que el drogadicto Jack Whiteaker venía conduciendo por el lado equivocado de la carretera, y estaba hasta arriba de metanfetamina,

Cayla no tuvo oportunidad de esquivarlo cuando vio el peligro. Unos segundos más tarde, el drogadicto estrellaba con fuerza su Jeep contra el coche de Cayla.

Los restos del auto de Cayla muestran el fuerte y terrible impacto sufrido. Apenas queda nada del asiento del conductor.

Cuando el personal de salvamento llegó al lugar del accidente, Cayla estaba casi sin vida. La llevaron de inmediato al hospital y allí los médicos constataron que tenía solo un 1 por ciento  de posibilidades de sobrevivir.

Pero milagrosamente el hospital consiguió mantener a la joven de 19 años con vida.

Cayla cayó sin embargo en un coma vegetativo, no podía apenas moverse o comunicarse con alguien.

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Y en esta situación Cayla iba a permanecer, los médicos no creían que la joven pudiera despertar nunca.

Su bebé nació por medio de una cesárea de urgencia cinco semanas después. Su hija, JaiKyla, tuvo un difícil comienzo. Debido a las caóticas circunstancias la bebé nació de forma traumática.

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Cayla tuvo que permanecer seis meses en el hospital y luego paso 18 meses en rehabilitación.

Sus padres la cuidaban las 24 horas del día.

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La policía se dio cuenta de su error

Las muestras de sangre mostraron que Jack Whiteaker tenía una cantidad casi letal de metanfetamina en su cuerpo cuando chocó contra Cayla.

La policía que llegó al lugar del accidente tuvó una terrible visión cuando se acercaron a los restos que quedaban tras el choque. La cara de Jack Whiteakers era bastante familiar.

Pronto se probó que Jack Whiteaker estaba en libertad condicional por delitos con drogas y nunca se había presentado a las citaciones acordadas. No tenía tampoco carné de conducir ni tenía el vehículo asegurado.

Un mujer policía de Portland se había encontrado con Jack en dos ocasiones el día antes del accidente pero no había conseguido arrestarlo.

Lo más terrible del caso es que Jack Whiteaker no mostró ningún tipo de arrepentimiento durante el juicio, al contrario. Gritó a la familia durante el interrogatorio y se quejó de no poder fumar en la prisión.

Se le condenó finalmente a 11 años de prisión, escribe Daily Mail.

En una conversación telefónica grabada desde la cárcel con su madre, Whiteaker se quejaba  de que no tenía cigarros ni mujeres en la prisión. También añadió que esperaba que Cayla se quedará en coma para el resto de su vida.

Polisen i Portland

Cayla y su hija recibieron  9,3 millones de dólares  del estado de Portland y el Condado de Clackamas ya que las instituciones no habían conseguido sacar a Jack Whiteaker de las calles. En este momento es el mayor acuerdo estatal para una persona en Oregon.

Después de pagar los honorarios de los abogados, las facturas médicas y otros gastos, 4.6 millones de dólares fueron transferidos a un fondo para Cayla y JaiKyla Wilson.

Los padres Denise y Bill Wilson no recibieron nada del dinero salvo una suma mensual por los costes que suponía tener la custodia de la hija y de la nieta.

La familia quedó destrozada

Pasado un año la familia comenzó a tener serios problemas económicos ya que el dinero no llegaba. Finalmente la presión emocional y económica fue demasiado. Denise y Bill, que se pasaban cuidando de su hija todo el tiempo tiempo, terminaron separándose el pasado el año. 

El tribunal nombró a un abogado para que se hiciera cargo de la custodia de Cayla y JaiKyla.

”Tratamos de argumentar y luchar”, cuenta Denise Wilson.

”No somos perfectos. Hemos cometido errores. Hemos sufrido mucho dolor y miseria. Pero encontramos el camino de regreso el uno hacia el otro. Tomó algo de tiempo “.

El padre Bill Wilson continúa:

“Era una continua lucha. Denise sentía que tenía toda la responsabilidad. Y yo no podía tampoco por culpa de mi depresión”.

Pero el verano pasado Denise Wilson volvió a casa y en Navidades la pareja celebro su 31 aniversario de bodas.

Según el tutor, Cayla y JaiKyla recibieron entonces una atención “excelente” en el hogar de la familia Wilson. Y de repente, todo comenzó a ser más positivo.

Denise, de 49 años y Bill de 52 años no querían creer que la lesión cerebral de Cayla fuera tan seria como el médico dijo.

Facebook / Denise Wilson

Ellos miraron a Cayla a través de sus ojos vacios. Denise oyó un ruido, un intento de comunicarse – ellos están seguros de que Cayla dijo “mamá”.

Según los padres ella tenía su propio lenguaje. Cayla cerraba los ojos un segundo para responder afirmativamente a las preguntas.

”Tenemos fotos de ella cuando está sonriendo a su hija” dice Denise.  ”Ella tiene la capacidad de hacer feliz a la gente”.

Desgraciadamente la situación cambió drásticamente en febrero de 2018.

Cayla desarrolló una infección. Y sufrió un ataque. Los cirujanos extrajeron líquido extra que se había acumulado en su cerebro, pero la situación era grave.

Semanas más tarde, los padres supieron que su hija tenía una hemorragia cerebral severa. A Cayla ya no le quedaba mucho tiempo.

Cinco días más tarde, durante la noche del 30 de marzo, Cayla respiraba por última vez. Bill Wilson cree que su hija ya había tenido suficiente.

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“Ella parecía agotada. Estaba cansada de pelear “, dice.

Cayla Wilson murió con sus padres a su lado, su madre sostenía una mano y su padre sujetaba la otra.

Dos lágrimas recorrieron las mejillas de la joven de 27 años cuando dio su último suspiro. dice su la madre Denise.

La prima de Cayla también escribió una emotiva despedida tras conocer la trágica noticia:

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“Ayer, finalmente pudiste descansar. Cayla, te veías tan hermosa. Parecías como un ángel que en la tierra se prepara para probar sus alas. Te quería mucho Cayla y desearía haberte conocido más. Ojalá hubiera sido un poco más mayor, entonces tendría más recuerdos de ti … pero los recuerdos que tengo, siempre permanecerán.

Nos dejaste lo más importante de tí para que lo cuidemos. Jaikyla es preciosa, inteligente, y divertida, como tú … Quiero asegurarme de pasar más tiempo con ella y nuestra familia. Porque la familia lo es todo, y lo has demostrado en los últimos ocho años. Y sinceramente, no puedo agradecerte lo suficiente por ahora en este momento nuestra familia se ha vuelto a unir. Yo sé que esto era lo que deseaban una vez tuvieras que volar alto con tus hermosas algas. También se que nos vas a cuidar a mi, a tu hija y a toda la familia. Te quiero prima, siempre”

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Tras el entierro Denise y Bil se van a centrar más en su hijo de 19 años. Tenía 11 cuando ocurrió el accidente.

Bill comenta que van a ir a pescar, de acampada o de viaje, ¡cosas que antes no podían hacer porque estaban preocupados por dejar a Cayla!

”Pero Cayla siempre estará entre nosotros”, dice Bill.

La familia además continua educando a la hija de Cayla, JaiKyla.

”Es muy alegre, Nos hace la vida mucho más fácil. Nuestra hija nos dejó un regalo, Jaikyla” añade Denise.

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Los últimos 8 años han destrozado casi a esta familia por el dolor de la tristeza, el cansancio y la lucha económica. 

Pero la historia de la familia Wilson es también una historia de resiliencia, amor y compasión.

Cuando la vida cambió en un segundo, Bill y Denise demostraron no tener nunca intención de abandonar a su hija. Estuvieron presentes hasta el último momento. 

Y Cayla ahora ya puedes descansar en paz. Comparte su historia para mantener viva la memoria de Cayla. 

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