Padre mata a su pequeña hija a sangre fría, luego la madre hace lo inesperado en la lápida del asesino

No se puede describir lo que se siente cuando uno pierde a alguien a quien quiere. El dolor que queda tras la muerte de un ser querido permanece toda la vida.

La vida de esta madre cambió totalmente cuando perdió a su hija pequeña, asesinada por su marido. Y en el dolor encontró algo más, una reconciliación y una lección cuando se paró junto a la lápida de su marido muerto.

Realmente la vida puede cambiar en un momento. Puedes seguir en una rutina diaria donde los días son similares y de repente ocurre algo que te deja marcado de por vida.

Cuando Nikki Flux-Edmonds volvió a casa tras el trabajo, le esperaba una desagradable sorpresa.

Got a cuddle from my keaiah today happy moment of the day 😊

Gepostet von Darren Flux-Edmonds am Dienstag, 19. April 2016

En el suelo de la casa de la pareja se encontraba inconsciente su hija de seis años Keziah. A su lado se encontraba también muerto el marido de Nikki.

Presa de pánico Nikki llamó a una ambulancia que muy pronto llegó a la casa. Pero ya era tarde para la pequeña Keziah. Los médicos no pudieron salvarle la vida.

El cambio del marido en el último periodo de su vida

Según NIkki, su marido se había sentido cada vez más deprimido y celoso.

No podía permanecer sola en el cuarto de baño durante mucho tiempo, por si le era infiel mandando mensajes a otro hombre.

Los amigos cuentan cómo el hombre se volvió cada vez más agresivo y se preocuparon por su conducta. Tras una investigación, se demostró que el marido había matado a la hija y luego se había quitado la vida, escribe The Daily Mail.

La decisión cuando llegó el momento del entierro de su esposo

Con una enorme pena y dolor Nikki se vio obligada a seguir con su vida y cuando llegó el momento del entierro del marido, ya sabía lo que iba a hacer.

– No lo odio porque no entiendo por qué lo hizo. Y no sé cuánto de mí realmente entiende lo que a él le llevó a hacer lo que hizo, explicó.

Y en vez de odiar, Nikki eligió dejar una flor en la lápida del asesino de su hija:

– Odio lo que hizo, odio que se haya llevado lo más preciado de mi vida. Él podía hacer lo que quisiera en la vida. No siento nada por él, dice Nikki y continúa:

–Lo defenderé y pelearé porque podría haber sido ayudado y asistido mejor. Él era mi esposo y mi hija habría vivido si nada de esto hubiera sucedido.

Nikki ha comenzado un fondo en honor a su hija, llamado”La bondad de Kezi” y en lo que va de año ha ayudado a 600 niños necesitados, donando ropa y ofreciendo regalos de Navidad.

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